Desayunar a pie de playa riquísimos zumos naturales de fruta, recorrer en bicicleta unas islitas donde no hay coches ni motos, navegar en barco para bucear entre tortugas y peces de colores y contemplar tumbado en una hamaca los atardeceres más espectaculares que te puedas imaginar. Y si eres fiestero, tampoco te faltará la juerga nocturna. ¿Te gusta el plan para tus vacaciones? Pues eso es lo que nosotros encontramos en las Gili Islands. El paraíso existe en Indonesia para los viajeros que buscamos destinos que dejan una huella imborrable en nuestras memorias.
Texto y fotos: José Carlos Pozo
Si viajas non-stop, de un lado a otro de Bali, enfrentándote a diario a su tráfico desquiciante y a las avalanchas de turistas en templos y lugares tan turísticos como Kuta o Ubud, agradecerás tener unos verdaderos días de relax en unas islas que son parada casi obligatoria para los mochileros en su recorrido por el Sudeste asiático. A dos horas en ferry de Bali y muy cercanas a la isla mayor de Lombok, Gili Trawangan, Gili Air y Gili Memo son como “islas vírgenes civilizadas” (gili significa isla en la lengua sasak, los primeros pobladores de Lombok). En este trío de diminutos atolones sólo hay burros, caballos y bicicletas como medios de transporte, no hay asfalto ni aceras, y el alumbrado público brilla por su ausencia. Eso no quita para que las Gili Islands se puedan disfrutar con las mejores comodidades turísticas: desde hoteles de los más variados gustos y precios, hasta una amplia selección de restaurantes, bares de chill-out y discotecas playeras, sin olvidar las muchas empresas turísticas que ofrecen experiencias de buceo, submarinismo y otros deportes acuáticos.
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Cómo llegar a las Gili Islands
En estas islas no hay aeropuerto, por lo que la única manera de llegar es en barco. La fruta, la verdura, la carne, la ropa, los materiales de construcción…todo se trae de Bali y Lombok. Incluso el agua potable se transporta desde esas islas vecinas. Desde Bali los barcos regulares de mercancías, donde puedes viajar por un precio ridículo, tardan 6 interminables horas en arribar a las Gili Islands.
Como la mayoría de viajeros, nosotros decidimos tomar desde Bali un fastboat, es decir, un ferry rápido. Estábamos inseguros y temerosos sobre cuál compañía de ferry elegir, porque habíamos leído críticas prácticamente de todas en webs como Tripadvisor, en blogs y en foros de viajeros. Además, algunas más recomendadas en Internet, como Gili Gili Fast Boat o Blue Waters Fast Boat tienen precios abusivos (1.260.000 rupias y 1.580.000 rupias, es decir, 88 y 110 euros ida y vuelta por persona, respectivamente), así que decidimos preguntar en la recepción de nuestro primer hotel en Bali qué compañía usaban para sus clientes por calidad y precio. Seguimos su recomendación y elegimos Eka Jaya Fast Boat. Si lo compras a través de su página web, el precio es imbatible: 650.000 rupias = 47 euros ida y vuelta por persona.
En el ticket se incluyen los traslados en furgoneta o autobús desde los hoteles de Bali hasta el puerto en Padang Bai, un pueblo lleno de barcas de pescadores que carece de interés turístico. A nosotros nos recogieron en Ubud, en el centro de Bali, y a la vuelta a esta isla mayor nos llevaron a nuestro siguiente destino, Kuta. La verdad es que los ferrys de Eka Jaya estaban mejor preparados de lo que esperábamos, puesto que tienen aire acondicionado, son modernos y bastante grandes, por lo que apenas notas el bamboleo de las olas. Eso sí, no esperes puntualidad británica ni organización alemana. El desembarco en Gili Trawangan no tiene ningún glamour. Se baja por unas escaleritas directamente en la arena y ahí mismo te entregan tus maletas.
Consejo:
- Si no quieres tostarte al sol y ponerte como un tomate en la planta superior de los ferris, tras dos horas de travesía, colócate al principio de la cola al embarcar para así sentarte en la parte inferior, donde estarás bien fresquito bajo el aire acondicionado viendo una película en las pantallas provistas.
Cuál es la mejor de las Gili Islands
Quiero aclarar, ante todo, que los turistas que acuden a las Gili Islands son mayoritariamente jóvenes, parejas de novios y, como mucho, familias de mediana edad. No son un destino para jubilados.
Elegir una u otra de las islas depende de tus expectativas. Parece como si cada isla hubiera asumido su papel. En la más pequeña, Gili Meno, se alojan los que buscan vacaciones más tranquilas y relajadas, sin ningún tipo de masificación y, en consecuencia, con escasos alojamientos y bares. Es la isla más aburrida. La intermedia, Gili Air, no es tan bulliciosa como Trawangan, pero ofrece más posibilidades gastronómicas y hoteleras.
Conocida como la “Isla de la Fiesta”, Gili Trawangan tiene una infraestructura más amplia y desarrollada con mayor selección de hoteles, bares y restaurantes. Los mochileros australianos, de entre 18 a 25 años, son los “amos” de la noche, pero en verano, cuando nosotros estuvimos allí, había también muchos chavales franceses, italianos y españoles con una clara apariencia de “hippy-pijos”. De todos modos, no te imagines una “movida” desmadrada al estilo de Ibiza o Magaluf. La marcha se concentra en el centro de la parte oriental de la isla. El resto del territorio es muy tranquilo e ideal para unas vacaciones diferentes. A nosotros, en términos comparativos, la isla que más nos gustó fue Gili Trawangan.
Consejo:
- No pruebes las setas alucinógenas. Seas más joven o seas más madurito, no te escaparás a la oferta de magic mushroom (en Gili Trawangan te las ofrecerán con un 100% de probabilidad). Aunque la venta y consumo de drogas está penado duramente en Indonesia, en Gili Islands no hay policía, porque la delincuencia y la inseguridad son inexistentes. No obstante, muchos jóvenes pican con lo de las setas “mágicas” sin saber ni cómo tomarlas ni qué efectos perniciosos puede acarrearles.
Dónde alojarse en las Gili Islands
A pesar del tamaño diminuto de estas islas indonesias, hay un abanico bastante amplio de alojamientos: complejos turísticos, hoteles boutique, villas, bungalows, granjas, hostales de mochileros, habitaciones en casas particulares… Nosotros nos quedamos en un hotel nuevo, el PinkCoco Gili Trawangan, quizás un pelín caro (unos 120 euros por noche con desayuno incluido), pero ten en cuenta que era agosto, y en ese mes también es temporada alta en Gili Islands. En otros meses puedes sacar la habitación doble por 60 o 70 euros.
En todo caso, estamos convencidos de que hicimos una buena elección hotelera con el hotel PinkCoco por varios motivos. Está magníficamente situado al sur de Gili Trawangan, a una distancia ni lejos ni cerca del meollo de restaurantes y discotecas. Está a un paseíto a pie o a cinco minutos en bicicleta. Cuenta con habitaciones amplias y bien equipadas (wifi, aire acondicionado, etc.), que dan todas a una agradable piscina. Sin duda, uno de los factores más destacados de este hotel son sus empleados, que son muy serviciales y dispuestos a ayudarte en cualquier momento. Para nosotros, lo más memorable es su restaurante a pie de playa y su zona chill-out, una de las mejores de la isla para contemplar las puestas de sol o para ver una película totalmente gratis bajo las estrellas en una gran pantalla. A propósito, su propietario es español.
Consejo:
- Da igual cual sea tu preferencia o presupuesto, no te alojes en la zona de marcha de Gili Trawangan. Entre la música a toda leche de las discotecas, el griterío de la “chavalería” fiestera y, para colmo, los cánticos coránicos de la mezquita que son cada cuatro horas, no pegarás ni un ojo. Lo ideal es alejarte un poco hacia el interior de la isla o irte más a la costa sur o norte.
Qué hacer en las Gili Island
Lo primero que hace casi todo el mundo es alquilar unas bicicletas para recorrer Gili Trawangan. Sin pararte, de una punta a otra se tarda una hora y media. En nuestro hotel nos costó 60.000 rupias (=4 euros) por bicicleta para un día completo. Estaban impecables. No merece la pena alquilarlas en la zona del Night Market, donde hay muchos puestos de alquiler de bicicletas. La diferencia de precio es mínima (el más bajo es de 50.000 rupias = 3,5 euros), pero las bicis están, en muchos casos, viejas y oxidadas.
Íbamos a todas partes en bicicleta. Por las mañanas nos dirigíamos a una playa u otra. Cada 5 o 10 minutos aparcábamos las bicicletas, tomábamos algunas fotos, nos bañábamos en ese mar tan calentito o nos tumbábamos en las hamacas de algún chiringuito playero mientras disfrutábamos de un delicioso zumo de frutas.
Otra de las actividades ineludibles de las islas es contemplar sus impresionantes puestas de sol. Cada día entre las 5 y las 6, hora en la que el sol se desvanece en el horizonte en esta parte del mundo, cientos de turistas pedalean hasta la parte oriental de la isla, donde se encuentran los mejores sunset points. Allí se ubican bares de chill-out como el Paradise Sunset Bar. Cada atardecer nos acoplábamos en unos cómodos pufs o en unas sillitas playeras mientras disfrutábamos de los atardeceres más hermosos que hayamos visto hasta ahora. En otro post previo de Trotamundeando, puedes leer y ver más fotos sobre los atardeceres en Gili Islands y en Bali.
En la zona cercana al puerto y al Night Market se concentran los bares y discotecas para salir de fiesta. Muchos tienen ofertas de happy hour o 2x. Disponen de mesas en las que los veinteañeros juegan a colar pelotas de ping-pong en vasos. Quien pierda debe beberse unos chupitos. No hace falta decir que se pillan unas cogorzas de campeonato, en especial los australianos, aunque también son aficionados a este estúpido juego otros jóvenes europeos. También son muy populares las llamadas Party Boats en Gili Islands. Hay compañías de barcos, como South Sea Nomads, que las organizan varias veces a la semana.
Una opción que nos encantó para una noche más tranquila y relajada fueron los cines nocturnos de playa. Muchos rincones de las islas, como el Beach Club en Gili Air, el Hotel Vila Ombak y el Le Pirate Beach Club en Trawangan. Disfruté mucho viendo “Creed”, la última película de Rocky Balboa, tumbado cómodamente en un puf, con una temperatura perfecta, mientras me servían la cena y de vez en cuando miraba alucinado un cielo tan limpio y estrellado que es imposible ver en las ciudades occidentales.
Al igual que en Bali y en otras islas indonesias, hay numerosos salones de masajes que se ajustan a cualquier presupuesto, desde 100.000 rupias (= 7 euros) en adelante. Yo me di uno de pies en el hotel, que me vino muy bien para recuperarme del día intenso de pedaleo. Incluso en algunos rincones ofrecen masajes para recuperarse de la resaca.
Sin embargo, la mayor oferta de actividades de ocio en las Gili Islands son las relacionadas con los deportes acuáticos. Nosotros no hicimos surf, porque no somos mucho de atrapar las olas, ni submarinismo, porque debes hacer un curso carillo de inmersión, que empieza en piscinas preparadas y luego sumergirte en el mar. Queríamos simplemente bucear junto a las tortugas y los peces de colores, así que regateamos y contratamos un barquito para nosotros dos solos. Como capitán, tuvimos a Jack, que se parecía a Bob Marley con su pelo de rastas, y a un chico joven que nos ayudó a bucear correctamente. Fue una experiencia inolvidable que recomendamos a todo el mundo.
Consejo:
- Si te lo puedes permitir, alquila un barco para dos o para un grupo reducido para navegar entre las Gili Islands y bucear. Si regateáis bien, os puede salir por 800.000 rupias (=55 euros). Por este precio sueles conseguir 5 horas de navegación, en las que te pararán en los bancos de peces y tortugas o te llevarán a los restaurantes playeros que te apetezca de Gili Memo o Gili Air. Por el contrario, los mochileros jóvenes suelen meterse en barcos masificados, que cuestan poco por persona (100.000 rupias = 7 euros), pero te lanzarán a bucear a aguas repletas de gente, donde vas chocando con buceadores alrededor de ti. La travesía es, además, más corta: 3 horas.
Qué y dónde comer en las Gili Islands
Es increíble la fascinación que tienen los mochileros occidentales por comer en lugares que, sí, son muy baratos, pero tremendamente cutres e insalubres. Aunque muchos viajeros hablen maravillas del Night Market de Gili Trawangan, no te lo recomiendo por nada del mundo, a no ser que quieras estar dos o tres días con cagalera durante tu viaje, y los baños públicos en Bali y en las Gili Islands no son un lujo que digamos.
El Night Market es una placita frente al puerto, donde se aglutinan un montón de puestecillos callejeros que sirven comida local, como nasi goreng (arroz frito), soto ayam (sopa de pollo especiado) o bakso (sopa de albóndigas), además de pinchitos de carne, plátanos fritos o pasteles. Los platos son ridículamente baratos: 2 o 3 euros. Sin embargo, las condiciones de salubridad son pésimas: el pescado y la carne no se conservan en neveras, y eso a pesar del calor que hace y de las moscas que rondan la comida.
Consejo:
- No arriesgues tu estómago comiendo en los puestos callejeros. Vete a los restaurantes limpios, donde la comida esté bien refrigerada. Hay buenos restaurantes para todos los presupuestos, como Le Cirque o Naty’s. Nosotros comíamos platos bien cargados con bebida y postre, en una mesa a pie de playa, por 7 u 8 euros por persona.
Qué comprar en las Gili Islands
Si vienes de Bali o de Lombok, encontrarás los mismos souvenirs, vestidos o baratijas pero a casi el doble de precio, porque los traen de esas islas mayores. En las Gili no se fabrica nada. Me acuerdo perfectamente que regateando en Kuta (Bali) podía sacarme la camiseta de tirantes típica de la marca de cerveza indonesia Bintang por 50.000 rupias (3,5 euros), mientras que en Gili Trawangan era imposible bajarlo de 120.000 rupias (8,3 euros). Aparte de eso, hay muchas boutiques de ropa de marca y tiendas de surferos que tienen los mismos precios desorbitados que en Europa.
Consejo:
- Compra en Bali o en otras islas indonesias los souvenirs (imanes, collares…) para la familia o las hermosas faldas o camisas tradicionales. Te ahorrarás un buen pico.
Como conclusión, debo decir que las Gili Islands me sorprendieron más gratamente de lo que me esperaba. Es cierto que hay una parte fiestera y desfasada que no me atrae, pero eso no quita para que sea uno de los lugares más paradisíacos y con buen rollo que te puedes encontrar viajando por el Sudeste Asiático. En el tintero me quedó explorar mejor Gili Air, participar en una clase de cocina indonesia y, sobre todo, pasear a caballo por la playa a la hora del atardecer. ¡Suficientes excusas para volver!
Conchi
6 de noviembre de 2016Muchas gracias por toda la información!