Baños públicos de Bali, ¿entrar o aguantarse?

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¿Qué echamos de menos de nuestra casa cuando viajamos? Muchos dirán que la cama, otros se acordarán de su sofá, pero una mayoría añorará su váter. Para nosotros la taza de porcelana es casi sagrada, un bien de primera necesidad, pero en muchos países poco desarrollados es un lujo inalcanzable para las masas populares. O simplemente no se estila, como tampoco el papel higiénico. Incluso en lugares tan turísticos como Bali he notado que los nativos prefieren todavía un simple agujero en el suelo para “descargar” sus sobras intestinales y agua para limpiarse. Los baños públicos de Bali son una lotería: pueden estar relativamente limpios o asquerosamente sucios, pueden tener un inodoro occidental o una placa turca (o sea, un agujero), pueden disponer de papel higiénico o un cubo de agua. Así que si eres muy escrupuloso y tienes un “ataque cagueril”, tu tesitura será: ¿entrar y “soltar el paquete” como sea o aguantarte hasta llegar a tu hotel o a un buen restaurante?

Texto y fotos: José Carlos Pozo

Baños públicos de Bali

Collage de fotos de un centro comercial en Depansar y en un punto de encuentro para excursionistas en el lago Batur

Si bien no llega al extremo negativo de otros países asiáticos como India o Bangladesh, hacer tus necesidades fisiológicas en los baños públicos de Bali no es muy agradable que digamos. A la falta de higiene y limpieza, que se puede suplir más o menos llevando tus propias toallitas húmedas y spray desinfectante, se unen las incomodidades de los aseos indonesios, que en muchos casos parecen más bien letrinas de un cuartel militar de la Segunda Guerra Mundial (foto central del collage). Por mucho que algunos mochileros, que se las dan de muy “hippies”, sean fervientes defensores de las placas turcas (foto izquierda con el agujero azul), ¿qué queréis que os diga? Si vienes de Europa, tú no sabes cómo ponerte en cuclillas para hacer “tus cosas”, al poco tiempo se te suben los gemelos y, lo que es peor, si no calculas bien el “lanzamiento” te puedes poner bien pringao.  

Y luego viene el tema de la “limpieza trasera”. Como te olvides del papel higiénico, no te queda más remedio que adoptar la costumbre local y usar un cazito que suele flotar en un cubo de plástico o en un tanque de azulejo cargado de agua maloliente. Viendo las fotos del collage, imagina tú mismo cómo aplicarte el agua con la mano adecuada (nota importante de protocolo asiático: nunca des la mano izquierda para saludar porque es la usada para ir al baño). Yo tomé las precauciones adecuadas para no verme en dicho aprieto.

Baños públicos de Bali

Tras defecar los indonesios prefieren limpiarse con agua de un cubo o pileta o con una manguera de agua

Afortunadamente, en las zonas turísticas, para satisfacer las preferencias de locales y foráneos, los baños públicos de Bali mezclan lo occidental con lo indonesio, es decir, al retrete hay conectada una manguera o pistolita de agua que puede servir tanto para la limpieza personal (haya o no haya papel higiénico) y para hacer desaparecer tus deposiciones por el agujero del váter (es la palabra correcta en español y no wáter).

En casi todas las culturas éste es el acto humano más íntimo, el que más nos ruboriza ante extraños o familiares, por el que pedimos incluso excusas para salir momentáneamente si estamos en compañía. Por eso, sentarse en el excusado (mi palabra preferida de entre todos los sinónimos existentes) es para muchos el momento del día más aliviador y relajante. Para vivir una experiencia auténtica en otro país, sea en Bali o sea en la Cochinchina, no hace falta presumir de haber “cagado” en un cuchitril mugriento y nauseabundo.

Si tu aguante intestinal te lo permite, seguro que prefieres evitar los baños públicos de Bali y dejar caer tranquilamente tus posaderas en el inodoro de los buenos y pulcros hoteles, no muy caros, que te encontrarás en esta maravillosa isla. (Ver fotos de los baños de nuestras habitaciones en el collage inferior).  

¡Alabado sea el inventor del váter!

Baños de hotel en Bali

En los hoteles y villas de Bali suelen limpiar las habitaciones, incluidos los baños, dos veces al día. ¡Todo un lujo!

 

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