Moscú, ciudad de bellas y bestias

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Mastodóntica de extensión, masificada de población. La Moscú “putiniana” es una megaurbe que te muestra sin complejos sus contrastes más ostensibles: despampanantes Ferraris y últimos todoterrenos de moda frente a antiguallas andantes soviéticas (coches Lada o Moskvitch de los años 70 u 80), hoteles de lujo extremo frente a hostales de mala muerte, edificios singulares y nuevos barrios ultramodernos frente a filas y filas de antiestéticos jrushchovkas, los horribles bloques prefabricados y uniformes de época comunista que proliferan por las zonas obreras de la capital rusa. Sin embargo, a los ojos de los turistas y expatriados occidentales, el primero, el más obvio y el más comentado de los desequilibrios es el de la belleza espectacular de las mujeres jóvenes moscovitas en contraposición al escaso atractivo o sex appeal de los chicos rusos. Por eso, yo la llamo “Moscú, ciudad de bellas y bestias”.

Texto: Hugo Machuca / Fotos: H. M. y Sasha Pavlov

Moscú, ciudad de bellas y bestias

En el metro, en el aeropuerto o en el centro de Moscú se observa un gran contraste de belleza entre el sexo masculino y el femenino

He vivido en 4 países y he visitado otros 25 más. En todos los lugares he visto mujeres y hombres guapos y feos, como es lógico, pero si nos centramos exclusivamente en la juventud, nunca me he encontrado una desproporción tan abismal como aquí en Moscú entre belleza y sofisticación femenina, por un lado, y dejadez masculina por el aspecto físico, por otro lado. Para nosotros, los hombres extranjeros heterosexuales, es un regalo visual contemplar tanta hermosura juvenil en cualquier lugar: en el metro, en la cola del supermercado, en las oficinas…

Aunque por supuesto también las hay con otros rasgos físicos (téngase en cuenta que en Rusia hay más de 100 nacionalidades diferentes y, por tanto, mucha mezcla racial), en general las chicas de etnia rusa son de estatura medio-alta, tienen la piel blanca y suave, los ojos claros y el rostro agraciado, el cabello liso, y la figura proporcionada (quizás demasiado delgadas para mi gusto). Pasear por calles y avenidas céntricas como Arbat o Tverskaya es infinitamente mejor que presenciar cualquier desfile de moda. Es como asistir a un partido de tenis: tu cabeza se bambolea de izquierda a derecha una y otra vez al paso continuo de bellezones anónimos, muchas de las cuales, sin exagerarte, podrían ser potenciales top models. Comparándolo con otras capitales europeas, como Londres o París, el número de chicas guapas por metro cuadrado es muchísimo más alto en Moscú. La web Swooptheworld ha hecho un mapa mundi de las mujeres más sexies del planeta atendiendo a criterios como el rostro, el pecho, el trasero, la higiene o la feminidad. En ese ranking mundial de sensualidad, las mujeres rusas están en el top 6, junto a ucranianas, estonias, letonas, colombianas y argentinas.

Moscú, ciudad de bellas y bestias

Las moscovitas son hermosas y clásicas en el vestir. Ya sea para ir a un parque, a la Plaza Roja o al mercado se arreglan mucho.

La belleza contrasta a hombres y mujeres

El turista que llega por primera vez a Moscú toma su primer pulso a la ciudad en alguno de sus aeropuertos. A nivel humano, lo que más me choca en los aeropuertos moscovitas son: primero, la pinta de los taxistas locales (cabezones, brutotes y con aires mafiosillos); segundo, las numerosas jóvenes controladoras de pasaportes, uniformadas de azul policial y maquilladas con tonos sombríos, que visten minifaldas insinuadoras y calzan taconazos incómodos, parecen sacadas de una peli porno de vampiresas; y, por último, las parejas rusas que vuelven de sus vacaciones en el extranjero, prácticamente todas cortadas con la misma tijera, es decir, ellos en camisas de mangas cortas, despeinados, ojerosos y cargando con 3 o 4 maletas, mientras ellas salen espléndidas, con aire fresco, bien perfumadas, divinas de la muerte, portando tan solo un bolso de mano, como si no hubieran sufrido en sus carnes un vuelo de como mínimo 5 horas.

Moscú, ciudad de bellas y bestias

Parejas descompensadas se ven a mogollón en Moscú. Ellos, desaliñados; ellas glamurosas (casi siempre con zapatos de tacón)

El arte del posado

A las rusas les gusta posar. Como si estuvieran en una sesión fotográfica de Vogue, siempre que pueden exhiben sus encantos con sofisticación y elegancia. Al contrario de la chabacanería borrachina de las inglesas, del vestir andrógino de muchas francesas o del griterío de las españolas o italianas, el modelo estándar de joven moscovita es recatada y educada, y viste con un estilo clásico y conservador, eso sí, de marca si se lo puede permitir. En verano se imponen las falditas de flores y los vestidos coloridos de una sola pieza complementados casi siempre con taconazos de vértigo, de los cuales tampoco prescinden ni siquiera en invierno. No tiene precio verlas hacer malabarismos para no resbalarse sobre las calles heladas a menos 15 grados con esos zapatos de aguja, algunas sin gorro para no estropear el pelo y minifaldas (claro que no están tan locas para salir de casa sin sus abrigos de piel o sus buenos chaquetones forrados). Yo añadiría que se toman al pie de la letra una frase que me dijo una vez una de mis estudiantes universitarias de Moscú: “La hermosura exige sacrificios”. Ante todo, pues, elegancia.

Moscú, ciudad de bellas y bestias

El Parque Gorki de Moscú es como un pase de modelos. Allí chicas anónimas posan para cualquiera que quiera admirar su hermosura.

A pesar de que ahora se ven más tribus urbanas en Moscú (raperos, skaters, grunges, hawaianos, hípsters…), son pocas aún las chicas moscovitas que se atreven con los peinados modernos, extravagantes o ingeniosos que se pueden ver en Nueva York o en Londres. Más bien, para ser adolescentes o veinteañeras, muchas abusan del maquillaje, de las uñas postizas y de los bolsos pijos y conservadores, que las hacen aparentar más edad de la que realmente tienen. No lo he investigado suficientemente, pero mi impresión es que montar un salón de belleza en Moscú es un negociazo.

Si visitáis Moscú en verano, os aconsejo que os deis una vuelta por el Parque Gorki o por otros espacios abiertos el fin de semana, pensaréis que allí se va a celebrar un desfile de moda, porque las jóvenes y no tanto van súper glamurosas y exquisitas. A pocas ves con zapatillas de deporte. En Europa occidental o en Estados Unidos a casi ninguna chica se le ocurriría ir a un parque vestida como si fuese a una fiesta de Nochevieja o a una boda. Definitivamente, las rusas son coquetas. A la calle siempre salen guapas. Parece que esa mentalidad se transmite de generación en generación, como atestigua esta frase que una señora sesentona me reveló: “Una mujer no sabe nunca si va a conocer al hombre de su vida en el sitio menos pensado: en el supermercado, en la heladería, en la cola del baño o incluso sacando la basura”.

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Rostros hermosos y figura estilizada, algunos de los rasgos de las jóvenes rusas para estar en el top 6 de las más sexys del mundo

Los hombres rusos, ¿feos o descuidados?

Cuando vine a Moscú por primera vez, mi primera impresión fue que aquí muchas mujeres están luchando por conquistar a los hombres. Es un fuerte impacto sensorial que se agrava mucho más al ver, allá adonde vayas, a parejas totalmente descompensadas en cuanto a belleza y glamour: ellas, hermosas, delgadas y súper arregladas; ellos, desaliñados, barrigudos, poco estilosos en el vestir y faltos -más de lo que es normal en otros países- de higiene corporal. Mis mejores y peores experiencias olfativas las he tenido en el metro de Moscú: cerca de las chicas moscovitas huelo -casi siempre- a perfumes frescos y aromáticos, cerca de los hombres huelo -casi siempre- a sudor y a rancio.

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Muchos rusos piensan sinceramente que las mujeres quieren verlos como ‘machos’ y no comprenden que esto atrae mucho menos

La web de citas de élite para gente guapa “Beautifil People” ha clasificado la belleza masculina de 21 países occidentales, de cuya encuesta ha resultado que los hombres rusos son los más feos, junto a los británicos. Aunque la calidad de los varones ha empeorado palpablemente en los últimos años debido a llegada masiva de inmigrantes de exrepúblicas soviéticas asiáticas, en su mayoría hombres pocos atractivos, no me atrevería a ser tan extremista como esa web con respecto a los moscovitas de pura cepa. Tienen buenos mimbres. Son altos y fuertes, robustos como robles, los hay morenos y rubios, algunos de facciones toscas y otros bien buenorros, pero juega en su contra el comportamiento de macho alfa y la cabezonería por bandera, así como la escasa sofisticación y el poco cuidado corporal del que tanto hacen gala sus mujeres. Un aspecto curioso es el corte de pelo, que parece no pasar de moda en Rusia: corto, sin flequillo y peinado hacia delante. Digamos que los hombres rusos se sitúan en el polo opuesto de la metrosexualidad de los italianos, que también es detestable porque llega a veces al afeminamiento. Aunque es bielorruso (bueno, los de la vecina Bielorrusia son hermanísimos de los rusos), sirva de estereotipo de esos rasgos descritos el caso de Vitaly Zelkovsky, el viajero más malhumorado del mundo, que se ha hecho famoso por hacerse selfies de su cara inexpresiva y su pecho corpulento delante de los monumentos más reconocidos del planeta. 

Es muy cierto que los caballeros en Moscú son generosos y detallistas. Es una costumbre muy asentada que regalen flores e inviten galantemente a las mujeres en el restaurante o en el cine. Sin embargo, en Rusia los hombres no dicen nunca piropos, ni siquiera los albañiles. Así que, pese a todo el esfuerzo por maquillarse, perfumarse y vestirse elegantemente, el caminar de las chicas por las calles moscovitas no causa los “guauuu”, silbidos o aspavientos de admiración como ocurre en los países latinos. No quiero imaginarme las barbaridades verbales que les dirán los miles de hinchas italianos, brasileños, argentinos o españoles que acudan masivamente al Mundial de Fútbol de Rusia en 2016.

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Cuidar excesivamente de su apariencia estética, como los metrosexuales italianos, no entra en la cabeza del hombre ruso medio

Falsa creencia: no hay más chicas que chicos

Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial en 1945 se calcula que fallecieron alrededor de 25 millones de personas de la Unión Soviética (unos 10 millones eran soldados), en su mayoría hombres jóvenes, de ahí que durante dos o tres generaciones la proporción de féminas fuese mucho mayor que la de varones. Pese al tiempo pasado, más de 60 años, se sigue escuchando todavía en Moscú a muchas chicas jóvenes repetir la cantinela heredada de sus madres y abuelas de que “en Rusia hay 4 mujeres por cada hombre”. Así argumentan que los hombres estén tan rifados y mimados.

Como demuestran las estadísticas demográficas de Rusia en 2014, es verdad que de 55 años en adelante hay una disparidad desmesurada de ancianas venerables que carecen de maridos, o bien caídos en la guerra mundial o bien fallecidos por otras circunstancias (trabajo duro, alcoholismo, infartos, etc.). En ese intervalo de edad hay unos 24 millones de abuelitas frente a unos 14 millones de abuelitos. Empero, la población rusa actual en los períodos de la niñez, la adolescencia y la juventud está prácticamente igualada entre los géneros masculino y femenino. Para más inri, de 0 a 24 años hay un 51,2% de varones y un 48,8% de hembras. Por tanto, la abundancia exagerada de muchachas frente a la escasez de muchachos no tiene ningún sentido en nuestros días y menos aún en las grandes ciudades rusas como Moscú o San Petersburgo. Es una falacia que beneficia increíblemente a los hombres, puesto que fomenta el cliché de que un mozo ruso no necesita esforzarse para conseguir una jovencita hermosa y poco exigente.

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Muchas féminas continúan creyendo que en Rusia por cada hombre hay 4 mujeres. ¡Falso!

El lesbianismo está de moda

No es que las chicas rusas hayan hecho caso al famoso modista de Channel Karl Lagerfeld, ese personajillo siempre de traje negro y coleta de blanco canoso caracterizado por ser un bocazas empedernido, quien en 2012 soltó una de sus ya célebres perlas: “Los rusos son tan feos que si yo fuera una mujer rusa, me haría lesbiana”. A mi modo de ver, no es la cuestión de la belleza lo que ha puesto en auge en los últimos años el lesbianismo en Moscú, sino la falta de empatía, cariño y sensibilidad que no encuentran en sus hombres lo que les lleva a algunas a probar “la carne femenina”. Estas son lesbianas no por verdadera convicción sexual sino por auténtica necesidad afectiva. De todos modos, teniendo en cuenta las leyes retrógradas anti-gays del Gobierno de Putin y la homofobia manifiesta de la sociedad rusa, la minoritaria comunidad de lesbianas se mueve en un mundo clandestino muy cerrado para huir de los prejuicios y la represión social.

A los chicos de Moscú les importa un pepino lo que realmente se piense de ellos en el extranjero, lo que digan las estadísticas o las nuevas tendencias sexuales en su macrociudad. Quieren seguir siendo como son, fieles a su estilo, porque en definitiva les va bien así con las hermosas damas rusas.

Moscú, ciudad de bellas y bestias

En Moscú también hay guapetones (como los dos de arriba a la derecha), pero otros se comerían poco en Europa

Nota: Todas estas fotos han sido tomadas de manera furtiva en las calles, los parques, los restaurantes y el metro de Moscú, a veces jugándonos literalmente la piel cuando nos podía pescar algún fortachón moscovita y otras recriminándonos algún camarero por hacerlas a los clientes sin permiso expreso.

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Amor juvenil frente al Kremlin y la Plaza Roja

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10 Responses to Moscú, ciudad de bellas y bestias

  1. Efren dice:

    Bunisimo, me voy a Moscu!!

  2. Kirill Naletov dice:

    Solo dos variantos)))

    1.El autor del texto nunca sera en Moscu))))

    2. El autor por su gran conocimiento de problemas de estilo, de moda, de la metrosexualidad es muy parecido de homosexualista. Y por esto pienso que eso es muy bien que la gente de este grupo no les gustan hombres rusos.

  3. He estado muchas veces en Rusia. No estoy de acuerdo con el artículo. Esta exagerando. Parece un provinciano que no sabe nada de nada escribiendo sobre una gran ciudad. Además es una perspectiva muy machista.

  4. Vicktoria Kalinina dice:

    Hola. Soy de San Petersburgo y he ido varias veces a Moscu. Es un excelente articulo. Nunca habia leido una observacion tan precisa como esta sobre una etnia. Es verdad q en su mayoria las mujeres rusas somos muy coquetas y nos maquillamos hasta para salir a botar la basura en cambio los hombres son mas dejaos. Solo aquellos que van en carros son arregladitos y se cuidan el fisico. Una mujer rusa no sale de caceria en el metro lo hace por las calles cazando a un ricachon dl carro mas en Moscu dd la concentacion de hombres adinerados es enorme. Saludos desde San Pereraburgo

  5. […] Moscú, ciudad de bellas y bestias […]

  6. […] y promocionados pública y privadamente. Incluso compartes la idea de que las checas están en el top 5 de las más guapas de Europa. Bueno, todo es relativo en cuanto a gustos físicos. Tengas o no tengas determinados clichés […]

  7. Mariana dice:

    Las rusas son guapísimas, eso no se puede negar, pero los chicos rusos no son tan feos como los pone el autor superficial del artículo, los hombres rusos, ucranianos, bielorrusos me parecen guapos, masculinos y caballeros, lo que escasea en occidente, donde cada vez son más egoístas, menos caballeros y cada vez más afeminados, al parecer les gusta competir con las mujeres para ver quién se arregla mejor. La belleza es objetiva.

  8. Christian dice:

    Al que escribe el articulo:

    Menudo …… eres para soltar esta parrafada y ni siquiera poner tu foto, esos hombres rusos a los que tanto criticas igual te sueltan una ….. si les dices lo que escribes a la cara..

    Respecto a las mujeres, tirando de topicazos, en Rusia como en cualquier parte viven chicas guapas y feas; pero tu quedas en lo estetico, en la moda, en los tacones…de la personalidad nada.

    Eres un …….., solo espero que no seas español (para no tenerte en España) y en el caso de que lo seas espero que no vuelvas.

  9. Jose Carlos Pozo dice:

    Creo que el artículo está un poco desactualizado. Hace ya 6 o 7 años que fui a Moscú y en aquellos momentos la descripción sobre hombres y mujeres que se hace en el artículo coincidía bastante. Este verano he estado de nuevo y me he encontrado una ciudad mucho más europeizada, no solo en la limpieza y el cuidado de las calles, sino también en las tendencias de moda y de cuidado personal de la gente. Por ejemplo, las nuevas generaciones de chicos jóvenes se cuidan y son tan coquetos y presumidos, haciéndose selfies o llevando ropa de marcas conocidas, como pueden ser en París o Ámsterdam. Por el contrario, también ahora se ven a chicas jóvenes menos arregladas por la calle, es decir, ya van en leggins o ropa deportiva para hacer sus actividades diarias, como es lo habitual en Europa o EEUU.
    Por tanto, veo que ahora el estilo es mucho más informal, más “casual”, de las nuevas generaciones. Los más mayores son mayores y es difícil que cambien así como así.

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